En Villarrobledo las bodegas estiman una bajada con respecto a la DO La Mancha

03.09.2021

El análisis de la campaña recién iniciada que hace la Asociación de Vinos de Albacete coincide con el de los productores, pero la industria remarca que la formación de precios no es tan sencilla como éstos sostienen


Cada vez que comienza la vendimia, comienza la batalla de los precios. Los viticultores y las organizaciones agrarias que los representan demandan más altos para sus uvas porque con los precios que se pagan, dicen, no se cubren los costes de producción.

Pero en todo mercado hay dos partes, la que vende y la que compra y, en este caso, la otra parte son los bodegueros que en nuestra provincia tienen una organización que los representa, la Asociación de Empresarios de Vinos de Albacete, a su vez integrada en FEDA.

Ésta representa a casi el 60% de empresas del sector vinícola y está a su vez integrada en Fevin. Su vicepresidente es Javier Cuadrado Ayuso, quien hace un análisis de la vendimia recién iniciada que coincide bastante con las estimaciones de los productores.

Sobre las cifras globales, reconoce que se ve una bajada de los rendimientos y de la producción «pero con cuidado; lo que entra ahora son varietales que no son muy representativas del conjunto de la producción por lo que hay que ser prudentes al dar cifras».

Una vez dicho esto, señala que sí que se ve una bajada real y es posible que se llegue a ese 20% de bajada, «sin que olvidar que este cifra es un promedio regional, luego en cada zona habrá una realidad diferente y aún estamos en los inicios de la vendimia».

En Albacete, por ejemplo, ha habido en las últimas semanas daños meteorológicos graves pero «muy localizados», así que la influencia que puedan tener en el balance general es limitada. En la zona de Villarrobledo, ve posible tener algo más de bajada que en el conjunto de la DO Mancha. En cuanto a las al sur o al sudeste, dice que hasta ahora los daños se han debido más a la borrasca Filomena o a las heladas que a las últimas tormentas.

Donde sí se muestra optimista es con la calidad: «es muy buena; es cierto que en agosto tuvimos un golpe de calor muy serio que creó irregularidades en la maduración, pero como julio fue bastante más moderado en este aspecto y no ha habido problemas graves de enfermedades, esperamos una calidad muy buena para este año».

Pero luego llega el momento de hablar de los precios y la comercialización, y aquí aparecen matices que marcan diferencias con el análisis de los productores de uva. En especial, en lo que toca a la formación de los precios.

«El viticultor, como es lógico, defiende su producto cuando lo lleva a la bodega», señala, «pero el industrial no siempre puede repercutir todos los costes en el consumidor final, eso también depende del producto y de los mercados».